Cuando viajo, los hoteles que reservo a veces se alejan mucho de lo que sus páginas en Booking prometían. Llego a este o aquel monumento, que con tantas ansias había esperado ver, y resulta ser una soberana decepción (o está lleno de andamios, algo muy habitual).

Hace mal tiempo casi todos días, a pesar de que mi aplicación juraba y perjuraba lo contrario.
Como realmente bien un par de veces en todo el viaje, tras haberme visto en YouTube todos los vídeos titulados “dónde comer en…”.

Sin mencionar que nuestras fotos están muy lejos de haber sido tomadas por un Robert Capa.

Cuando organizamos un viaje por libre, es mucho tiempo el que empleamos en recopilar toda la información necesaria para que todo salga de maravilla. Buscamos vuelos, hoteles, transporte, qué ver, dónde comer… algo que muchas veces resulta, sinceramente, agotador. Y aún así, siempre hay algo que no sale exactamente como esperábamos. Esa es la preciosa realidad y una de las cosas que provoca la emoción de un viaje. Mostrar eso puede ser, en mi opinión, muy útil e interesante.

Este blog propone resumir nuestras búsquedas personales antes de hacer un viaje, así como otras recomendaciones, para que el lector tenga toda la información necesaria de la forma más sencilla posible.

Experiencias reales y sinceras, cerca y lejos de casa. Lo bueno, pero también lo no tan bueno.