Tras 3 años viviendo en esta pequeña ciudad de cuento, de ambiente juvenil y universitario, puedo decir con toda seguridad que la visita imprescindible en Innsbruck es Nordkette. Bautizada también como «la joya de los Alpes». Descubre en este post cómo subir, qué te espera en el recorrido y los mejores consejos para vivir una experiencia inolvidable.

Valorada tanto por turistas como por locales, Nordkette literalmente significa cadena del norte. Es la cordillera de los Alpes en cuya base descansa la ciudad, algo que impresiona siempre a todo aquel que la pisa, ya que es el telón de fondo que se divisa desde casi cualquier punto.

Nordkette forma parte del parque natural Karwendel, el más grande del país, y lo mejor es que se puede llegar hasta su cima en unos cuantos minutos, desde el mismísimo centro de la ciudad.

Vista de Mariahilfstraße desde el río Inn, con Nordkette al fondo. © 2020 Viajes casi perfectos.

Primera parada

Los visitantes tienen que coger el funicular en alguna de las paradas del centro: Congress (sería la primera, justo al lado del Palacio Imperial o Hofburg), Löwenhaus, Alpine Zoo (zoo que, como su nombre indica, cuenta con especies autóctonas alpinas) y por último Hungerburg, que es la parada ya ubicada en la propia ladera de la cordillera, a 870 metros sobre el nivel del mar.

Este primer paso es ya toda una experiencia visual, porque las estaciones fueron diseñadas por la famosa arquitecta anglo-iraquí Zaha Hadid, inspirada (según sus propias palabras) por el hielo y los paisajes nevados de la región.

En hacer todo este recorrido se tarda algo menos de 10 minutos. Todas las estaciones cuentan con máquinas donde poder adquirir los tickets de forma rápida y sencilla. Las tarifas aumentan según la altura a la que se desee llegar y, no nos vamos a engañar, son bastante altas. Aunque el esfuerzo económico vale realmente la pena. En la página oficial podéis echar un vistazo a las tarifas o comprar directamente los tickets.

Estación de Hungerburg en la ladera de Nordkette, diseñada por Zaha Hadid. © 2020 Viajes casi perfectos.

Si se quiere ahorrar un poco de dinero en esta primera etapa de la subida, también se puede acceder a Hungerburg con la línea regular de autobús, la línea J dirección Nordkette y bajarse en la penúltima parada, Hungerburg Terrassensdlg. No tiene pérdida, y se puede coger en numerosos puntos a lo largo de la ciudad. Los más céntricos serían las paradas de Landesmuseum, Museumstrasse, Maria-Theresien-Strasse o Marktplatz.

Autobús a Nordkette
Recorrido del autobús línea J desde el centro comercial Sillpark hasta Hungerburg.
Autobús a Nordkette
Paradas más céntricas del autobús línea J. De derecha a izquierda: Museumstrasse, Landesmusseum, Maria-Theresien- Strasse y Marktplatz.

Una vez se llega a la parada de Hungerburg, hay que caminar unos pocos metros hasta la plaza de Herman Buhl, nombrada así en honor a un famoso montañero austriaco. Aquí encontramos una taquilla, donde podemos comprar los tickets para el siguiente teleférico, si aún no lo habíamos hecho previamente.

Segunda parada

Subiremos hasta Seegrube, a 1905 metros sobre el nivel del mar. El highlight de esta primera parada es el Perspektivenweg (literalmente camino de perspectivas) diseñado por Snøhetta, un importante estudio de arquitectura noruego fundado en 1989. Se trata de un sendero circular de 2,8 kilómetros en el que se han integrado diferentes estructuras arquitectónicas, a las que se suman citas filosóficas y otras reflexiones para inspirar al visitante e incitarle a descubrir nuevas perspectivas del paisaje. Para más información podéis visitar su web, todos sus proyectos son muy interesantes.

Vista de Innsbruck en primavera, desde Hungerburg. © 2020 Viajes casi perfectos

Si el aire puro y la caminata os han abierto ya el apetito, podemos degustar en el restaurante de algún plato típico tirolés acompañado de una buena cerveza o Skiwasser, y tal vez disfrutar de la compañía de alguna que otra cabra u oveja.

Vista de Innsbruck en primavera, desde Seegrube. © 2020 Viajes casi perfectos.

Hasta la cima

Aunque, indudablemente, la vista desde Seegrube es magnífica, la guinda del pastel la pone Hafelekar, a 2256 metros sobre el nivel del mar. Para subir hasta aquí, tendremos que coger de nuevo el teleférico.

Al tratarse de la cima de la cordillera, las vistas de 360º desde las que divisamos territorio italiano al sur (en la lejanía) y territorio alemán al norte, nos cortan la respiración a más de uno. Así como vistas a todas las demás montañas que componen el parque natural de Karwendel.

La estación se encuentra en la cima, pero si de verdad se quiere llegar hasta el punto más alto de Nordkette, tendremos que seguir a pie unos 10 – 15 minutos. Llegaremos entonces al llamado Hafelekarspitze, a 2300 metros, el verdadero «Top of Innsbruck».

Parte de la vista desde Hafelekar, en invierno.

Una vez en Hafelekar, podemos de nuevo dar un paseo por la zona más llana, sentarnos un rato a descansar, contemplar las maravillosas vistas desde los distintos miradores y respirar profundamente el aire puro de la montaña. Será momento entonces de seguir los mismos pasos y empezar a descender.

Consejos antes de subir a Nordkette

Comprobad que va a hacer buen tiempo. Esto es indispensable. La subida no es barata, y lo último que queremos es llegar arriba y que las nubes o la niebla nos impidan disfrutar de la experiencia. Os aconsejo echar un vistazo en tiempo real, utilizando las webcams instaladas en cada estación.

Normalmente en Innsbruck hace bastante calor en verano, pero tened siempre en cuenta que no es lo mismo en el corazón de la ciudad que a 2300 metros sobre el nivel del mar. Llevad una chaqueta.

Si vais a subir en invierno, no necesitáis ropa específica para nieve (a no ser que el propósito sea esquiar) pero es altamente recomendable llevar el calzado adecuado. Hay que ser siempre precavido en lugares donde nos vamos a encontrar nieve y hielo.

Durante la época de Navidad tampoco te puedes perder el pequeño pero muy coqueto mercadillo ubicado en la terraza – mirador de Hungerburg.

Relajarse en Seegrube en invierno también es posible.

Habitualmente, las góndolas suben y bajan cada 15 minutos durante todos los días de la semana, por lo que los horarios no son un problema. De todas formas, siempre podéis comprobarlo en la web y tened siempre en mente qué horario es el último de bajada. A no ser que queráis volver haciendo senderismo. Además, un par de veces al año, las góndolas y teleféricos están cerrados por mantenimiento.

Si venís a Innsbruck entre diciembre y abril, no dejéis de visitar el súper famoso Clould 9, un bar que es literalmente un iglú. Situado a 1905 metros, al lado de la estación de Seegrube, es una forma única de disfrutar de unas bebidas, acompañadas de luz, música y unas increíbles vistas desde su enorme terraza. Está abierto todos los días de 09:00 a 16:00, pero siempre y cuando haga buen tiempo.

Cloud 9, un iglú donde tomarse algo a 1905 metros de altitud.

Por último, si el estado físico y el ánimo os lo permiten, valorad la opción de realizar algún tramo de Nordkette haciendo senderismo. No sólo ahorrareis algo de dinero, sino que también podréis disfrutar de la experiencia y la naturaleza desde otro punto de vista. Tanto para subir como para bajar, podéis encontrar diferentes rutas para todos los niveles.

Si aún no os he convencido, podéis ver la subida al completo en este vídeo.

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