Como historiadora del Arte, Split siempre había estado en mi punto de mira desde la primera vez que mi profesora Juana, nombró apasionadamente en clase el Palacio de Diocleciano. Esta es la información básica que necesitas saber para poder visitar y apreciar esta maravilla de nuestro patrimonio como se merece. Y, por qué no, de paso impresionar a tus compañer@s de viaje…

Diocleciano fue un emperador romano entre los años 284 y 305 a. C., nacido en Salona, la capital de la provincia de Dalmacia, justo al noroeste de la actual Split. Cuando el emperador decidió retirarse del poder, lo hizo a un enorme palacio que había estado construyendo durante los mismos años de su mandato, cerca de su lugar de nacimiento.

Y digo palacio porque en realidad según las características arquitectónicas se trata más bien de una fortaleza. Es de carácter macizo y buena parte se utilizaba para guarnición militar.

Palacio de Diocleciano en Split
Apariencia original del Palacio de Diocleciano en Split

Entorno a él, se construye posteriormente la ciudad de Split, aunque en un principio podemos decir que se encontraba dentro del mismo, ya que llegó a albergar hasta 9000 personas. A día de hoy, forma parte del centro de la ciudad, lleno de tiendas y bares. Unas 3000 personas siguen viviendo en el recinto palaciego.

Murallas y puertas

Conservamos varias partes en muy buen estado, a pesar de que la estructura original ha sufrido constantes añadidos y modificaciones.

Por ejemplo, en la fachada norte, que mira hacia el mar, se entremezclan las ventanas y muros de casas con columnas, arcos y cornisas romanas, integradas de forma sorprendentemente armónica.

No me imagino la sensación al saber que uno de los muros de tu casa lleva ahí desde el siglo III…

Muro sur del conjunto palaciego de Diocleciano. ©2020 Viajes casi perfectos.

Obviamente los muros exteriores del palacio ejercían como muralla, de forma rectangular y con una torre en cada esquina. En el centro de cada uno de los lados, se abre una puerta al interior, casi todas bastante bien conservadas hasta nuestros días: Puerta de Bronce, Puerta de Hierro, Puerta de Oro y Puerta de Plata. Como buena construcción romana, entre las Puerta de Plata y Hierro encontramos una calle que divide las dos áreas del palacio. Al norte se encontraban los soldados y sirvientes, al sur la residencia privada del emperador.

Puerta de Plata, la entrada norte al Palacio de Diocleciano. ©2020 Viajes casi perfectos.

Los sótanos

Ahora mundialmente famosas gracias a Juego de Tronos, por ser donde Khaleesi guarda a sus dragones cuando está en Meereen, las subestructuras del Palacio de Diocleciano en Split tenían una gran importancia para el buen desarrollo de la vida de todos sus habitantes. Se utilizaban como almacenes, en la Edad Media incluso como viviendas, y en ellas han sido encontrados elementos de madera pertenecientes a prensas de aceite y vino.

El motivo original por el que se construyeron fue para elevar la parte norte del conjunto arquitectónico, salvando así la diferencia de nivel del terreno y prevenir además la humedad y el agua en los apartamentos imperiales. Son muy importantes desde el punto de vista histórico-artístico, ya que nos permiten conocer cómo era la distribución de las habitaciones del piso superior.

Sótanos del Palacio de Diocleciano en Split.

En la actualidad, la galería de acceso a los sótanos tiene su entrada tanto a través de la Puerta del Bronce como desde el peristilo, pasando por debajo del vestíbulo. Dicha galería está llena de diversos puestos ambulantes con los más variopintos objetos y souvenirs, y el acceso es libre y gratuito.

Pero para visitar el resto de las subestructuras, es necesario pagar una entrada. El precio en 2019 era de 20 kunas (unos 2,65 euros) y 10 kunas para niños y estudiantes.

El Peristilo

Pero, sin duda alguna, el icono del conjunto arquitectónico es su maravilloso peristilo. Un patio romano con columnas, que era el centro neurálgico del palacio y que sigue siendo el corazón de Split.

En verano encontraréis siempre cantidad de gente sentada en sus escalones, e incluso a veces un par de ellos vestidos de romanos.

Si, por el contrario, os animáis a ir en invierno, tendréis la suerte de contemplarlo sin gente a vuestro alrededor.

El Peristilo del Palacio de Diocleciano en enero. ©2020 Viajes casi perfectos.

A parte de los elementos arquitectónicos en sí mismos, importante aquí es una esfinge negra de granito, importada de Egipto mientras se construía el palacio, y que está datada en el s. XV a. C.

El Mausoleo de Diocleciano (ahora Catedral de San Duje)

En el lado este del peristilo, encontramos un edificio octogonal construido como mausoleo del emperador Diocleciano, integrado dentro del palacio, y donde efectivamente fue enterrado a su muerte en Split en el 311 d. C.

Es uno de los ejemplos de arquitectura clásica romana mejor conservados que han llegado hasta nuestros días. Hay que dedicar un momento en apreciar los dos leones que flanquean su entrada.

Mausoleo de Diocleciano
Alzado original del Mausoleo de Diocleciano.

Como es costumbre, el cristianismo convirtió el mausoleo en la catedral de Split, en honor precisamente a San Duje, una de las víctimas de la persecución contra los cristianos que Diocleciano había llevado a cabo. Además de eso, destruyeron su sarcófago y construyeron muy posteriormente, entre los siglos XII y XVI, un campanario de estilo románico.

La Historia de Arte está plagada de este tipo de modificaciones, que son comprensibles dentro del contexto en el que se llevan a cabo y hablan también de la Historia de la Humanidad. Por lo tanto, que se haya construido en la Edad Media un campanario románico en un templo romano es algo que no nos extraña.

El problema es que dicho campanario se derrumbó en 1908, y se construyó uno nuevo. Esto, en mi opinión, hace que no merezca la pena pagar la entrada de 20 kunas (unos 2,65 euros) para acceder a él. A no ser que el visitante sólo tenga interés en las vistas.

El mausoleo, de planta octogonal está rodeado por 24 columnas al exterior en su parte baja. Al interior, encontramos dos filas de columnas corintias superpuestas sujetando un friso que aún contiene, qué paradoja, la imagen del emperador Diocleciano y su esposa.

Columnas al exterior del Mausoleo de Diocleciano en Split ©2020 Viajes casi perfectos.

El precio la entrada en 2019 era de 35 kunas (unos 4,63 euros). Personalmente me pareció un poco excesiva, y no soy una persona a la que le cuesta pagar por tener acceso al Patrimonio Cultural. Dada la magnitud física del monumento y lo que en realidad se puede ver, comparándolo además con los precios del mismo tipo de monumentos en otras ciudades europeas, creo que la tarifa se podría haber ajustado un poco más.

Incluye la catedral, la cripta, el tesoro y el baptisterio (original Templo de Júpiter) que se encuentra independiente a escasos metros.

El Templo de Júpiter (ahora el baptisterio de la catedral)

Únicamente la pila bautismal y la escultura de San Juan Bautista (donde en su origen se encontraba la imagen del principal dios romano), nos recuerdan que este maravilloso Templo de Júpiter es desde la Antigüedad Tardía el baptisterio de la catedral.

Con planta rectangular y una preciosa bóveda de cañón artesonada sobre sus muros, el templo se mantiene intacto desde tiempos de Diocleciano. Delante de su entrada podemos apreciar otra de las esfinges negras de granito que el emperador había hecho llevar desde Egipto. Aunque esta vez, lamentablemente, sin cabeza.

Entrada el Templo de Júpiter, ahora baptisterio de la catedral de Split. Foto de Martin Brož.

El precio de la entrada por separado es de 10 kunas (unos 1,32 euros), pero está incluida en el precio de la entrada a la catedral. Hay que tener cuidado con esto, porque a la entrada hay una persona vendiendo los tickets. Si no se sabe que está incluido puede resultar un poco confuso.

El Vestíbulo

Junto con los ya mencionados peristilo y templo de Júpiter, es uno de los espacios más sobrecogedores que encontramos en el Palacio de Diocleciano y donde más sentimos el aura romana de toda la ciudad de Split. Se encuentra en el extremo sur del peristilo, sobre las escaleras por las que podemos acceder al sótano, y era la entrada a los salones imperiales.

Cuenta la leyenda que Diocleciano estaba tan preocupado con la idea de que iba ser asesinado, que para poder despistar a su supuesto verdugo tenía varios dormitorios que alternaba cada noche. Para acceder a ellos, era indispensable cruzar el vestíbulo. Así, gracias al eco, el emperador se enteraba de que alguien había accedido a las estancias.

Su estructura exterior es cuadrangular, pero en el interior se esconde una gran sala abovedada, con un gran óculo en el centro. A día de hoy sigue teniendo una magnífica acústica. En los nichos abiertos en el muro estaban colocadas diversas estatuas, y gracias a un manuscrito sabemos que la pared era blanca y la cúpula estaba decorada con brillante mosaico.

El óculo del vestíbulo ©2020 Viajes casi perfectos

Estos serían los puntos más destacables del Palacio de Diocleciano en Split que necesitas conocer. Pero, el mayor encanto del corazón de esta pequeña ciudad reside en todos sus rincones, al entremezclase la arquitectura clásica con la más moderna, su vitalidad mediterránea con el peso de la Historia. Mires donde mires verás esa preciosa fusión que te hará recordar Split para siempre.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.